
Interior derecho
RMF-3

Interior derecho
RMF-3
Sus tres primeras zancadas deciden el duelo. Incluso partiendo a la par, se pone por delante solo con la aceleración.Ataca la espalda una y otra vez, y solo con eso obliga a la zaga rival a retroceder. Tras romper, hasta el centro atrás llega rápido: el defensor no recibe ni un segundo para volver.No desequilibra con la técnica, sino con velocidad pura. También vuelve corriendo a defender: patrulla una banda entera él solo.El simple miedo a su velocidad hace bajar la línea rival y libera espacio delante para los suyos.Una vez por delante ya no lo cazan: al rival solo le queda decidir si le frena en falta.
Velocidad 95, la más alta de toda la lista. Le sigue el regate 84, con una precisión de golpeo discreta de 72: la zancada misma es el arma.
Compite a base de chispa. Cuando se concentra, su capacidad de trabajo es fuera de serie: despacha en un rato lo de varios días.
Odia perder: cuanto más claro es el ganar o perder, más fuerte se hace. Los trabajos con números a la vista le encienden; los entornos con objetivos nítidos son los suyos. Con resultados medibles crece: las clasificaciones y los récords son su hábitat.
La batalla larga, en cambio, se le atraganta: en las tareas que se eternizan pierde el hilo. Avanza mejor con pausas cortas, y él mismo lo sabe. Consciente de su punto débil, se fabrica etapas cortas por su cuenta.
Se enciende rápido y se apaga rápido: sus intereses rotan en ciclos cortos. Pero la concentración del momento es auténtica: en poco tiempo alcanza un nivel muy serio. Cuando descansa, desconecta del todo: el contraste es enorme. En los esfuerzos cortos es imbatible, así que las tareas largas encajan mejor repartidas con alguien. Con su interruptor tan definido, mejor no pedirle un término medio: rinde más tal como es.