
Extremo izquierdo
LWG-2

Extremo izquierdo
LWG-2
No desequilibra con velocidad, sino con el cambio de velocidad. Se detiene, espera a que el defensor cargue el peso y arranca de nuevo.El balón no se le separa del pie: ni parado se lo roban. Puede irse por fuera o por dentro desde la misma postura, así que el rival no mete la pierna hasta el final.Elige dónde encarar y sabe esperar a que la jugada se ponga de cara. Su arma es, literalmente, el compás.Solo mira el instante en que el defensor mete el pie: ahí lo deja atrás de una vez.Pasa tanto tiempo quieto que su arrancada parece más rápida de lo que es.
Regate 90 y control 88 sobresalen. Con los pies por encima de su velocidad 84, se lee claro: no gana carreras, desarma cinturas.
No se apresura. Aunque le metan prisa no rompe su ritmo y, curiosamente, suele ser el primero en terminar.
Observa antes de moverse, así que su arranque parece lento; una vez en marcha, no duda. Ajusta la jugada según responda el otro: también es duro negociando. No corre a concluir, y por eso su criterio no se degrada ni cuando todos aprietan.
De tanto ir a su aire, dicen que no se le adivina el pensamiento. A él le da exactamente igual. Con su música y su paseo de siempre, está de buen humor. Y como las promesas las cumple calladamente todas, quien más años lleva a su lado más confía en él.
Sabe cuidarse el ánimo: cuando se cansa, se retira a recomponerse sin avisar. Le gusta la gente, pero la agenda llena lo apaga. Con su ruta de paseo y su música, casi todo deja de importar al día siguiente. Es hábil fabricándose entornos sin prisa, y por eso dura en lo que hace.