
Mediocentro defensivo
DMF-1

Mediocentro defensivo
DMF-1
Se planta delante de la zaga y tapa de antemano el camino que cruza por el centro. Donde el rival quiere meter el pase interior, siempre hay un cuerpo o una pierna suya.Tras el robo no arriesga: entrega seguro a un compañero y reordena el dibujo. Bajar o subir la velocidad del ataque depende de una sola decisión suya.No corre a apagar fuegos: fabrica sin descanso una colocación en la que el fuego no llega a prenderse.Prepara la orientación del cuerpo antes de recibir, así que no se inmuta ni rodeado.Calma los partidos con la exactitud del sitio que pisa, más que con la dureza de su despliegue defensivo.
Sentido defensivo 94 con control de balón 84 y precisión de golpeo 86. Los valores de robar y los de distribuir son altos a la vez: un jugador pensado para el centro.
De emociones planas: cuanto más agitado está el ambiente, más imperturbable se muestra. Sin alzar la voz, con una sola frase intercalada, devuelve la conversación a su cauce.
No acepta los trabajos vistosos y, sin embargo, si falta, nada funciona. Valora las reglas y los procedimientos: si alguien propone un atajo, pregunta siempre el porqué. No cumple las normas por rigidez, sino porque sabe que, al final, son el camino más rápido.
Es ordenado: el desorden, en el cuarto o en la agenda, le inquieta. Como no se lo impone a nadie, tampoco resulta pesado. Sus preocupaciones no las cuenta: tiene la costumbre de ordenarlas caminando. No es que no sienta; es que no lo muestra. De hecho, es el primero en notar los cambios en los demás.
Sus relaciones son pocas y largas: prefiere ver a la misma gente en los mismos sitios. No odia las reuniones bulliciosas, pero después se reserva siempre un rato de silencio a solas. Puede pedir lo mismo en el mismo local sin aburrirse: sus bares de cabecera no cambian en diez años.